Constituida este mismo año, la Asociación aglutina a empresarios de sectores interesados, aficionados al esquí y vecinos del Brañillin y de La Raya, descontentos con el estado de la estación y con el alcance de las acciones para adecuarla
Sus últimos malestares son el proyecto de restauración ambiental que está acometiendo TRAGSA, en el que señalan varios incumplimientos, y el que, con el invierno acercándose, solo veinte de los 73 cañones de nieve están operativos

«El invierno está llegando», que dirían los orgullosos miembros de la Casa Stark en la ficción ‘Juego de Tronos’. Porque sí, es así; y puede que no haga falta esperar al 21 de diciembre, fecha oficial del inicio de dicha estación, para que sus ‘síntomas’ comiencen a notarse. Las temperaturas ya están bajando, los días empiezan a acortarse y el interés por las actividades invernales, como la práctica del esquí, vuelve a dispararse entre la población de a pie… Pese a que la estación de Valgranda-Pajares, una de las dos operativas en el Principado, junto con la de Fuentes de Invierno, continúa presentando «graves deficiencias». Esa es la denuncia que esta semana ha lanzado la Asociación ‘Nieve y Montaña de Asturias’, retomando su condición de principal frente organizado contra la realidad que, afirman sus miembros, sufre el complejo. Y es, además, una queja con dos trayectorias; porque si, por un lado, la entidad afea el incumplimiento del plan de restauración ambiental que está acometiendo la empresa TRAGSA, contratada al efecto por el Gobierno autonómico, por otro advierte de que, a pocas semanas de que la temporada de esquí arranque, solo veinte de los 73 cañones de nieve están operativos. Dos quejas recientes que se suman a una larga lista de protestas rastreable hasta hace, al menos, veinte años, y que ya exaspera a sus autores.
«Aquí, en Asturias, tenemos un potencial enorme, pero se está desaprovechando», lamentan desde la dirección de ‘Nieve y Montaña’ -cuyos integrantes prefieren mantenerse en el anonimato-, poniendo voz al sentir de los muchos y variados integrantes de esta organización. Constituida este mismo año, como sucesora de la veterana Mesa de la Nieve, la Asociación aglutina a empresarios de los valles del Lena y de Aller, a concesionarios y clubes del sector, y a los colectivos vecinales de Brañillin y de La Raya. Fuerzas todas interesadas en que Valgranda-Pajares y Fuentes de Invierno funcionen en condiciones, que llevan dos décadas luchando en esa dirección, pero convencidas de que lo logrado en este tiempo no está siendo suficiente para paliar «años de abandono» de las estaciones. Sobre todo, de la primera de ellas, mucho más antigua que su ‘hermana’ más joven. «Conseguir la telecabina fue un gran avance, pero la inversión en los tres primeros años de este mandato fue cero y, aunque ahora se han comprometido algunas cantidades… ¿Va a hacerse todo en menos de un año?», se preguntan. Una duda que planea que planea con especial intensidad sobre el apartado medioambiental; el mismo que, en los últimos días, ha nutrido una de las críticas más recientes y severas vertidas desde la Asociación.

Tal como ya se ha adelantado, sus portavoces denuncian que el proyecto de restauración ambiental no se está cumpliendo. Una de las pruebas que esgrimen, mediante la comparación de imágenes aéreas propias con las aportadas por el Principado, es el estado del área frente a la cabina del telesilla. Allí, la tierra e hidrosiembra extendidas por los equipos de TRAGSA «ocupan una superficie muy inferior a la proyectada». A mayores, las obras que se están llevando a cabo en la pista de fondo del Cuitu Negro no están cumpliendo, opinan, las expectativas prometidas por la Consejería de Deportes, pues se limitan a revegetar los taludes que flanquean el equipamiento, sin operar dentro de la propia pista. «El impacto paisajístico y ambiental es gravísimo, y sorprende a todos los montañeros que se han acercado hasta el entorno en las últimas semanas», afirman, temerosos de que tal realidad contribuya a una menor vida útil de la nieve extendida durante la temporada de esquí. Pero es que, por si no fuese suficiente, la Asociación también alerta de que ni se ha hecho ninguna mejora en las sendas existentes, ni se ha comenzado a construir las nuevas proyectadas. Se trata, bajando al detalle, de la ruta al parador de Pajares, de la circular del monte Valgrande, de la de la cascada del Ortigalón y, por último, de la ruta alta de Pajares. Tal es el nivel de desatención que aseguran que se da, que por parte de la del parador de Pajares «es imposible transitar».
A los defectos previos se sumaba, hace pocos días, el estado de la red de cañones de nieve artificial. Con 73 de dichos dispositivos instalados en el complejo de Valgranda-Pajares -55 de ellos, de la marca Snowstar/MND, y los dieciocho restantes, fabricados por Technoalpin-, todos ellos instalados en el año 2000, en la actualidad solo veinte están en condiciones de servicio. Un detalle que, unido a la existencia de dos plataformas de control distintas -GSS Snowstar y Atass Technoalpin-, lleva a los miembros de la Asociación a ser poco optimistas en cuanto a la capacidad real de la red para aportar nieve. Un informe de auditoría consultado eleva a 1,4 millones de euros la inversión necesaria para actualizar el sistema. Y no es el único desembolso que urge, a criterio de ‘Nieve y Montaña’, pues también urge renovar la balsa de agua de la estación. El desgaste de la lámina de impermeabilización y de su base de protección han abierto poros y vías, y una actuación superficial, hecha el año pasado, no bastó para paliar esas pérdidas. Para lograrlo sería preciso recurrir a una intervención integral… Que exigiría desembolsar, como mínimo, otros 334.000 euros. Cuantías todas que la Asociación reclama incorporar a los presupuestos, a fin de garantizar la supervivencia y operatividad de una infraestructura, a su juicio, de sumo interés para la región. la pregunta es… ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué dejar morir de abandono semejantes instalaciones, como este colectivo denuncia que está pasando?

«Personalmente, creo que tanto la estación de Valgranda-Pajares, como la de Fuentes de Invierno, molestan al Principado», teoriza uno de los miembros de su directiva. A su parecer, si bien «son recursos turísticos, están vinculados a unas instalaciones que hay que atender, gestionar y mantener; son complejas por su mecánica y por sus circunstancias climatológicas». Retos serios que el Gobierno autonómico «no ha sabido gestionar». Y eso que hay espejos de éxito en los que la región podría haberse mirado. «Al Ejecutivo le presentamos un estudio comparando diferentes modelos de gestión: el de Aramón, el de Cataluña, el del pirineo francés… En todos ellos se ven ciertas líneas comunes que han funcionado, y que podríamos aplicar aquí, pero hasta ahora no han querido ni vernos; ni siquiera nos contestan», lamentan. Pese a ello, no pierden la esperanza de que se produzca el tan ansiado cambio de rumbo; el mismo por el que llevan dos décadas esperando. «Aquí hay un recurso muy potente; los deportes de invierno ganan adeptos, y se podría extraer mucho beneficio de nuestras dos estaciones», concluyen. El tiempo dirá si sus súplicas dan fruto… O no.