La Unión de Comerciantes advierte de que las afecciones podrían perjudicar también a otros negocios del centro

La Unión de Comerciantes del Principado de Asturias ha mostrado este martes públicamente su «preocupación y disconformidad» con las fechas elegidas -desde este miércoles y hasta mediados de diciembre- para ejecutar las obras de la calle Menéndez Valdés, una de las principales arterias comerciales del centro de Gijón. La organización comparte la necesidad de renovar y mejorar el espacio urbano, pero considera que el calendario de una intervención de estas características debería tener especialmente en cuenta su repercusión sobre la actividad económica.
El principal reproche de la patronal comercial se centra en la falta de interlocución previa. Según señala en un comunicado, echa de menos que los comerciantes hayan sido tenidos en cuenta antes de establecer las fechas de los trabajos. A su juicio, una coordinación previa habría permitido estudiar alternativas que redujesen, dentro de las posibilidades técnicas de la actuación, las molestias para los establecimientos.
La preocupación se centra especialmente en el momento escogido. Las obras, anunciadas este mismo martes, comienzan mañana y se prolongarán durante los próximos meses, coincidiendo con un periodo especialmente relevante para las ventas. La campaña de otoño, el Black Friday y, sobre todo, las semanas anteriores a Navidad aparecen señaladas por la Unión de Comerciantes como momentos clave para el sector.
Temor a un efecto más allá de Menéndez Valdés
La organización advierte, además, de que las consecuencias de las obras podrían extenderse más allá de los establecimientos ubicados directamente en Menéndez Valdés. La calle forma parte del principal circuito comercial del centro de Gijón y cualquier modificación de los accesos, de los itinerarios peatonales o del tránsito habitual de personas podría terminar repercutiendo también en negocios de las vías próximas.
«El comercio del centro funciona como un todo», sostiene la organización, que recuerda que las diferentes calles comerciales se benefician mutuamente del movimiento de clientes. Por ese motivo, entiende que una intervención de esta envergadura sobre una de las principales arterias puede acabar provocando consecuencias económicas en un ámbito más amplio que el delimitado estrictamente por las obras.
La Unión de Comerciantes considera que habría sido preferible optar por «una planificación diferente» y establecer previamente una interlocución con el sector para tratar de minimizar el impacto de la actuación y escoger unas fechas más ajustadas a las necesidades de los establecimientos.
Con los trabajos ya en marcha, las reivindicaciones se centran ahora en reducir las molestias. La entidad pide al Ayuntamiento de Gijón y a las empresas responsables de las obras que adopten las medidas necesarias para garantizar en todo momento el acceso a los comercios, mantengan una señalización adecuada y agilicen al máximo la ejecución.
El horizonte que más inquieta a los comerciantes es la campaña navideña. La Unión confía en que, cuando Gijón encienda su iluminación de Navidad, Menéndez Valdés presente ya unas condiciones que permitan desarrollar con normalidad uno de los periodos de mayor actividad comercial del ejercicio.
La organización advierte de que sería «especialmente perjudicial» que las obras continuasen condicionando la calle cuando se produzca una de las mayores afluencias de personas al centro de Gijón.
La Unión de Comerciantes concluye defendiendo que la transformación y mejora de la ciudad debe ser compatible con el mantenimiento de la actividad económica. Para conseguirlo, insiste, considera fundamental escuchar previamente al sector cuando se planifiquen actuaciones urbanas con una incidencia directa sobre los negocios.