Hosteleros y artistas integrados en la asociación celebran una modificación, la de la Ley de Espectáculos, que, «aunque no es perfecta, sí supone un gran paso adelante»; los socios llaman a «cumplir las normas de civismo» para evitar desvirtuar el logro

Traten de visualizar una imagen. Nada complicado, prometido. Sencillamente, intenten imaginar a un deportista cualquiera. A un futbolista, por ejemplo, en el minuto noventa y sin prórrogas por delante. Lleva hora y media jugando, el árbitro ha pitado el fin del encuentro hace pocos minutos, acaba de sentarse en el vestuario para tratar de paliar el agotamiento que le embarga… Y sonríe, satisfecho. Porque puede que no haya sido el partido perfecto, que haya habido errores y carencias, que quede mucho por corregir, pero el desempeño general ha resultado meritorio… Y, lo más importante, ha ganado. Así es como se sienten los integrantes de ‘Unidos por la Cultura en Asturias’ (UPCAS), la asociación de hosteleros y creadores culturales nacida al calor de la crisis en torno a los programas musicales ‘Siente Xixón’ y ‘Siente Xixón Terrazas’, y erigida desde hace año y medio en principal impulsora civil de la modificación de la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas del Principado. A solo dos días de que, este jueves, la modificación de dicha norma entre en vigor, para ellos ha llegado el momento de valorar el ‘partido’ disputado, y de conceder que, aunque lo obtenido no sea exactamente lo que se había pedido en un principio, sí supone una mejora para que los espectáculos en vivo vuelvan a los negocios hosteleros con seguridad y base legal.
«Sinceramente, para nosotros esto equivale a respirar tranquilos», reconocían ayer representantes de UPCAS, al poco de saber que, en el caso de Gijón, el Ayuntamiento ya ha publicado los modelos de declaración responsable a rellenar con 48 horas de antelación para poder organizar cualquier actividad que se ajuste a la ley. Concierto, monólogos, recitales de poesía… Incluso pequeñas actuaciones musicales con motivo de la inauguración de un local, o de la celebración de su aniversario. «Estamos muy contentos; habrá cosas que, con el tiempo, se irá viendo que no sen perfectas, y probablemente no falten quejas, pero el paso ha sido grande», conceden las mismas fuentes, en cuyas respectivas memorias todavía pervive, nítido, el recuerdo de lo mucho que ha habido que combatir. Porque, he aquí el punto, esta cruzada no comenzó con la fundación de UPCAS, sino con la mismísima aprobación de la Ley, a comienzos de los 2000. «Ha sido mucho tiempo, pero nos alegramos de haber sido parte activa del cambio», admiten, recordando las reuniones que, a escala asturiana, sostuvieron con los grupos parlamentarios, con las excepciones de Vox y Foro, que se negaron. Es más, fue UPCAS la organización que amplió y detalló la propuesta de modificación presentada por PSOE y Somos, y sus portavoces no ocultan su orgullo al apuntar que «algunas anotaciones sí se tuvieron en cuenta; por ejemplo, la de poder usar amplificadores en terrazas, siempre que haya una distancia mínima con las viviendas».
Así las cosas, para los hosteleros asturianos se acabó el miedo a que, por rencillas o envidias, una llamada anónima a las autoridades, denunciando que cierto establecimiento en el que se celebraba un concierto carecía de licencia de sala de fiestas o de café teatro, arruinase la fiesta o, peor, degenerase en una multa. «Por ese lado, aunque todavía haya alguna incertidumbre sobre cómo aplicarán los Ayuntamiento lo de las declaraciones responsables, estamos calmados», concretan en UPCAS. Claro, que este logro, imperfecto o no, no equivale a una carta blanca… Al fin y al cabo, «tenemos una convivencia que respetar, y si se actúa porque un hostelero se ha pasado con los decibelios, o se ha pasado de la hora. no tenemos nada que decir; las normas están claras». Pero, al menos, la sensación ya no es de señalamiento por parte de unos pocos que, lamentan, «parecían creer que un pequeño concierto en un bar hasta las diez de la noche equivalía a montar un festival, o a hacerle la competencia a una discoteca». En esas palabras se detecta una referencia velada a ‘Asturias de noche’, la asociación de hosteleros nocturnos que interpuso las denuncias contra los programas ‘Siente Xixón’, y que se ha opuesto categóricamente al cambio de la Ley. Como el Voldemort de la saga ‘Harry Potter’, en UPCAS se niegan a mencionar el nombre de dicha entidad, pero sí hacen un llamamiento a la calma. «Se ha intentado vender que, con esta modificación, no habrá seguridad en los eventos, y eso es falso. Solo es un poco de cultura en un ‘barín'», concluyen.