El partido en la oposición presenta alegaciones a un proyecto que, no obstante, se reconoce como «de ciudad» y beneficioso para El Natahoyo; aun así, los socialistas alertan de que «no cumple con la interacción del ámbito con su entorno y con el mar»

Quedan aún cuatro días para que, el 9 de este mes, finalice el plazo abierto para presentar alegaciones al Plan Especial de ‘Naval Azul’, aprobado por el Ayuntamiento, de forma inicial, a finales del pasado septiembre. Sin embargo, el PSOE no ha perdido tiempo a la hora de aprovechar esa ventana de tiempo. El principal partido en la oposición, al que daba voz el concejal Constantino Vaquero, anunciaba ayer el planteamiento de múltiples alegaciones, encuadradas en cinco áreas distintas, al documento en cuestión. Y, pese a esa diversidad de cuestiones, son tres las que monopolizan el descontento de los socialistas con las pretensiones del Gobierno gijonés: los problemas que el Plan supondrá para el tráfico, la escasez de plazas de aparcamiento y, no menos importante, la ausencia de una integración real entre el futuro ámbito y aquellos que lo rodearán o, incluso, con el mismo mar Cantábrico.
Aun siendo consciente de que se trata de un proyecto «de ciudad» y, por encima de todo, «beneficioso para los vecinos de El Natahoyo», Vaquero se reveló insatisfecho con varios de los detalles que integran el documento. Y la primera cuestión sobre la que puso el foco este miércoles fue la de la movilidad. A su parecer, los 442 vehículos a la hora que se moverán por la futura zona, según estimaciones del Consistorio, serán, en realidad, alrededor de 700, dado que «se confunde superficie con edificabilidad», y no se ha tenido en cuenta la cantidad de personas a la que darán cobijo los edificios en sus distintas alturas. Además, siempre a criterio del edil del PSOE, el Plan parece «ignorar el crecimiento de la población a diez o veinte años», y tampoco pondera cambios como la proyectada desaparición de la plaza de Padre Máximo González, que será sustituida por una glorieta. Paralelamente, Vaquero teme que la «insuficiente» presencia de semáforos centralice el tráfico por la calle Igor Medio, con un carril interior por cada sentido, lo que llevará a congestiones. Y todo ello sin contar que los viales interiores, al tener solo 6,5 metros de ancho contando ambos carriles, fomentarán los «colapsos».
La futura actividad en el ‘Tallerón’, asignatura pendiente
Hablar de movilidad obliga a hacerlo también de estacionamiento, y ese es otro de los melones que ayer abrió el concejal del PSOE. En palabras de Vaquero, a día de hoy está previsto que 463 de las 572 plazas recogidas en el Plan sean privadas y soterradas, con solo medio centenar en superficie. Semejante proporción «incumple la normativa, además de que en la antigua parte de astilleros tampoco se prevé crear plazas». Aparte, en su opinión es preocupante la falta de zonas de carga y descarga, y de apartaderos para facilitar la llegada y para de vehículos que proveerán al futuro parque tecnológico de ‘Naval Azul’, y se ha dejado de lado el tráfico que generará Indra en el ‘Tallerón’. En cualquier caso, como alternativa los socialistas sugieren al Ayuntamiento prolongar hacia la calle Peña el vial de los antiguos astilleros; el mismo que hoy se espera que ‘muera’ en un jardín triangular, pero que podría posibilitar la reordenación de la bolsa de aparcamiento existente en la confluencia con la travesía del Mar y la calle Arcipreste de Hita.
¿Y qué decir de la integración de ‘Naval Azul’ con los entornos a su alrededor, tanto hacia el interior como mirando al Cantábrico? Bien, para Vaquero esa es otra de las asignaturas pendientes del Plan. Sin ser «ni un parque abierto, ni la apertura al mar que se prometió desde el Ayuntamiento», la propuesta que está sobre la mesa hará que la fachada de edificios quede «encajonada» entre la calle Mariano Pola y los nuevos edificios del parque científico, ya que, en el flanco este del área, se levantarán los volúmenes de mayor altura: cuatro plantas y hasta dieciocho metros de máxima. Eso dejará la apertura en abanico de la prolongación de la calle Anastasio Menéndez como «única zona visual despejada», con el paseo marítimo «encajonado» entre los setos y el mar. Un mar, por cierto, con el que no habrá integración alguna, al no preverse ni una topografía «amable», ni plataformas flotantes que permitan acercarse a las aguas. Algo que, al parecer de Vaquero, será «una contradicción de base», llegando al punto de hacer el paseo «inseguro o desprotegido».
¿Un proyecto a pérdidas?
Así las cosas, el edil del PSOE volvió a sacar del cajón el antiguo Plan Costa, presentado por su partido y que preveía la reordenación del litoral de la ciudad y los antiguos terrenos industriales; de hecho, el grueso de las alegaciones procede de dicho documento. De todos modos, Vaquero aún tuvo margen para lanzar una última crítica al actual proyecto para ‘Naval Azul’; y, esta vez, centrando el tiro en el aspecto económico. Porque, a su criterio, el Gobierno gijonés en general, y Foro en particular -partido al que pertenece la alcaldesa, Carmen Moriyón-, están intentando «maquillar» las cuentas para que sea rentable, afirmando la existencia de casi siete millones de euros de beneficio, pero sin tener en cuenta los costes de adquisición de los terrenos, ni otros derivados de tamaña operación. Y ahí el concejal en la oposición emitió una advertencia: «realmente da pérdidas y deviene económicamente imposible».