Rouco descarta que su papel fuese una forma de identificar un blanco para el acto vandálico perpetrado contra la futura sede de la Fundación en La Calzada, y condena ese ataque, aunque rechaza apoyar la declaración institucional que IU y Podemos llevarán al Pleno de mañana

Las coincidencias existen. Y sí, de acuerdo, en ocasiones invitan a la sospecha, pero ocurrir, ocurren. Constantemente, además. A cada instante. Y en Vox Gijón están convencidos de que el que la futura sede de la Fundación ‘Mar de Niebla’ en La Calzada fuese víctima de un acto vandálico diez días después de que ese mismo partido afease en sus redes sociales que las obras de adecuación carecían de licencia municipal no fue más que fruto de la casualidad. Así lo aseguró ayer lunes la portavoz de la formación, Sara Álvarez Rouco, por medio de un comunicado remitido a los medios; en el texto, la concejala asegura que su papel en el escándalo se limitó a «comprobar el cumplimiento de la legalidad, y a trasladar al Ayuntamiento las inquietudes planteadas por los vecinos» de la zona. Una defensa nacida de las múltiples voces -algunas de ellas, incluso, elevadas desde las filas de la política local- que están acusando a Vox de utilizar aquella publicación en redes para identificar y marcar objetivos para los autores de las pintadas, aparecidas el 19 de junio.
Siempre según el contenido del escrito, Rouco habría registrado una pregunta dirigida a la Comisión de Urbanismo, a fin de que el Consistorio aclarase si la transformación de la antigua Sidrería Ruiz en las futuras ‘Cocinas comunitarias’ de ‘Mar de Niebla’ estaba debidamente autorizada. En respuesta a ello, el mismo edil del área, el forista Jesús Martínez Salvador, «nos confirmó que no existía licencia de obra», un punto que, por el momento, no ha podido ser corroborado por este diario. Tampoco desde ‘Mar de Niebla’ se ha explicado si los permisos municipales estaban -y están- en regla. De hecho, fuentes cercanas a la dirección de dicha Fundación han teorizado que sus responsables habrían iniciado los trabajos antes de obtener la luz verde para ello, aunque ese permiso estuviese en camino, para ganar tiempo; sin embargo, esa hipótesis tampoco ha sido probada. Lo que sí es cierto es que la mera intención de convertir el local en un comedor social que, incluso, podría dar servicio a los usuarios del Albergue Covadonga si parte de ellos son reubicados temporalmente en la Casa del Mar ha desatado el malestar de una parte de los vecinos de las inmediaciones. Los mismos que el jueves se concentraron en el parque de Lázaro Cárdenas, temerosos de que La Calzada pueda convertirse en «un foco de drogas, vandalismo y problemas».
Continuando con el comunicado enviado ayer por Vox Gijón, Rouco se erige en enlace de esos mismos lugareños críticos. A ese respecto, afirma, «hubo vecinos que nos pidieron trasladar su oposición a la instalación de un comedor social junto a sus viviendas, y nuestra obligación era escucharles y trasladar esas inquietudes por los cauces institucionales». Eso sí, la concejala aprovecha las líneas para censurar, por primera vez, las pintadas perpetradas contra la fachada del local. «Cualquier acto vandálico merece nuestra condena; nosotros también sufrimos pintadas en nuestras sedes, y sabemos perfectamente que esos comportamientos son absolutamente rechazables», plantea. No obstante, ese rechazo no se traducirá en un apoyo a la declaración institucional que IU y Podemos llevarán al Pleno ordinario de julio, fechado para mañana miércoles. ¿Las razones? A criterio de Rouco, que «una declaración institucional nunca debería servir para construir un relato político, ni para señalar a quienes discrepan de determinadas políticas públicas; criticar una actuación administrativa, o plantear dudas sobre el funcionamiento de una entidad, no es atacar a las personas vulnerables».