Santiago Jiménez Treviño denuncia en sus redes la sustracción, durante su descanso, de varias prendas que estaban en su taquilla y que eran un regalo de Sony Pictures para los menores ingresados; «estoy muy enfadado», confiesa, desolado
Ni Thanos se atrevió a tanto… Ni Venom, ni El Duende Verde, ni el mismísimo Doctor Octopus. Porque una cosa es ser un súper villano de cómic decidido a desestabilizar o, incluso, a destruir el Mundo -o el Universo, ya puestos- movido por los más espurios motivos… Y otra, muy distinta y bastante más ruin, es robar aquello que estaba cariñosa y cuidadosamente almacenado para hacer felices a unos niños enfermos. Bien, pues tan bajo golpe es el que ha tenido que encajar ‘Spider-Pediatra’, el ‘héroe’ cuya máscara oculta la identidad secreta de Santiago Jiménez Treviño. Antes de irse de descanso durante dos semanas, este archiconocido doctor, célebre por aparecer en el área de Pediatría del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ataviado como Spider-Man para animar a los pequeños ingresados, dejó en su taquilla unas cajas que contenían camisetas de dicho personaje donadas por la productora Sony Pictures. Ya puede imaginarse cómo sigue la historia: una vez reincorporado, descubrió que varias prendas habían desaparecido.
«La verdad es que estoy muy enfadado porque, lógicamente, esas camisetas eran para los niños, y no para mí, y estaban gustando mucho», reconoce en el vídeo que ha compartido en sus redes sociales, una suerte de denuncia pública pensada no tanto para convencer al inopinado ‘villano’ de que deponga su actitud y devuelva lo robado, como para remover la conciencia colectiva y evitar que algo así vuelva a pasar. Las prendas en cuestión -tanto las sustraídas como las que Jiménez todavía conserva- forman parte de una tirada facilitada por Sony para promocionar la nueva película del Hombre Araña, ‘Spider-Man: Brand New Day’. Determinar el número de ellas desaparecido es difícil, pues Jiménez reconoce que «no las inventarié, y debería haberlo hecho», pero sí sabe a ciencia cierta que son «varias» las que no están donde deberían. En fin, un jarro de agua fría que, sin embargo, en ningún caso parece amenazar con erosionar la voluntad de este profesional de la medicina y de la ilusión.
Así que sí; como haría el auténtico Spider-Man, las camisetas que quedan irán a parar a los niños… Pero no sin que antes Jiménez aleccione a quien se ha transformado en su particular Doctor Octopus del mundo real: «si el ‘amigo de lo ajeno’ ve este vídeo, que sepas que le has robado a los niños enfermos».