El sindicato traslada a la consejera de Educación, Eva Ledo, sus listado de reivindicaciones, y enfatiza su «disposición a trabajar desde el diálogo, la exigencia y la negociación» en aras de mejorar «la calidad de la enseñanza pública asturiana»

Agosto está finiquitado, septiembre es ya una realidad, y el arranque del nuevo curso académico se acerca, inexorable. Son, pues, días de preparativos de última hora, de recopilación de libros y materiales, de ajuste de horarios, de concreción de los programas docentes… Y, también, de afianzamiento de las múltiples reivindicaciones por las que la Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza en Asturias (ANPE) se propone luchar en los próximos meses. Las mismas que ayer lunes sus dos máximos representantes, la presidenta Mariela Fernández y el vicepresidente Rodrigo Sánchez, trasladaron directamente a la consejera de Educación, Eva Ledo. Una reunión valorada positivamente por ambas partes, pero que no impidió poner sobre el tapete las deficiencias que el sindicato todavía detecta en el servicio educativo público regional. Y tres son las necesidades que encabezan la lista: profundizar en las reducciones de jornada para los profesores mayores de 55 años, retribuir las tutorías y ampliar las plantillas hasta los mínimos imprescindibles.
No es casual que la cuestión de las reducciones de jornada esté al frente de las peticiones. Aunque en ANPE reconocen que se han logrado «importantes avances» en dicho aspecto, la entidad pide al Principado que se reactive el grupo de trabajo, a fin de retomar las negociaciones, consolidar los avances y seguir mejorando ese modelo. Dicho de otro modo, la pretensión del sindicato es completa la tarea de forma absoluta, y cuanto antes, partiendo de una serie de mejoras ya cosechadas… Que nada tienen que ver con la ausencia de las mismas que se da en lo referente a las tutorías. La que es otra de las demandas históricas de ANPE sigue sin ser satisfecha; de ahí que ayer volviese a instar a Ledo a reconocer las tutorías y, más importante, a retribuirlas en consecuencia. Máxime teniendo en cuenta que el acompañamiento tutor de los alumnos es «una tarea esencial», sí, pero que «sigue sin contar con una compensación económica acorde con la carga de trabajo y la relevancia que asume el profesorado tutor». Finalmente -en lo referente a esas demandas de cabeza-, se insta a la Consejería a celebrar un nuevo encuentro para analizar las necesidades de plantilla pendientes de cubrir, de cara a paliarlas.
Si bien las tres anteriores son las peticiones más serias y urgentes, la batería de ellas presentada ayer por ANPE es sensiblemente más extensa. Ejemplo de las más destacadas son la reclamación de que se completen cuanto antes los perfiles profesionales pendientes en las denominadas ‘Aulas Abiertas’, la exigencia de una regulación «clara y adecuadamente retribuida» de las actividades extraescolares, y la petición de que al trabajo en los Centros de Educación Especial se le añada un incentivo económico por peligrosidad. Ni que decir tiene que se mantienen demandas históricas, como la reducción de la burocracia, la mejora de las condiciones en las que los equipos directivos ejercen esa labor, o la profundización en las competencias digitales del profesorado. Por último, la relación de reivindicaciones incluye aspectos como la creación «urgente» de una guía de atención al alumnado con diabetes, la adecuada asimilación de la Formación Profesional en los centros, la implementación de una Ley de Autoridad del Profesorado que fije a las claras lo que los docentes pueden y no pueden hacer en el ejercicio del mando, y la estabilidad de las plantillas. Todo ello, sin olvidar que ANPE vigilará de cerca el cumplimiento del Pacto ‘Asturias Educa’, con vigencia en el curso 2027-28, y actuará en consecuencia ante irregularidades o quebrantamientos.