Colectivos y ciudadanos se reunieron alrededor del ‘tendayu’ durante la mañana y tarde del domingo para, con música y baile tradicional, cuentacuentos y juegos tradicionales, defender «una economía al servicio del bienestar de los pueblos y la transición ecológica» en contraposición al militarismo y la industria armamentística

A escasos metros de donde aeronaves militares, junto con otras civiles, realizaban una exhibición aérea, el conocido como Festival Aéreo de Gijón, un grupo de ciudadanos de diversas nacionalidades, convocados por diferentes colectivos, se unía un año más en un grito por la paz para ensordecer el ruido de los aviones. Música y baile tradicional, cuentacuentos, juegos tradicionales, una exposición o una comida popular se desarrollaron durante la mañana y tarde de ayer en una jornada en la que se puso el foco en el aumento del gasto en la industria armamentística, con recogida de firmas incluida contra su presencia en la comunidad autónoma.
«En Asturies no queremos transitar ese camino, ni convertirnos en una economía especializada en la fabricación de un producto, las armas, que requiere guerras y un ingente gasto público. Somos una sociedad con una larga tradición industrial, con capacidad para producir cosas verdaderamente útiles y de las que sentirnos orgullosos y orgullosas», apuntaban los organizadores de la Folixa pola Paz en su manifiesto, titulado ‘Sus proyectos estratégicos, nuestros recortes’, en el que también recordaban que «el Tallerón de Duro Felguera, que iba a albergar una fábrica de eólicos, se prepara para producir blindados. En Llangréu los proyectos de energías renovables se esfumaron, y gana fuerza la idea de una fábrica de armamento ligada a Indra, una de esas empresas que no podría sobrevivir ni un solo día en mar abierto, sin los contratos millonarios que le adjudica todos los años el Estado.

Porque consideran que «apostar por el rearme supone dejar de hacerlo por otros sectores de la economía con mayor utilidad, y que podrían suponer más empleo y más bienestar común. Desde las energías renovables, la rehabilitación de vivienda y el desarrollo de la industria ferroviaria, hasta los servicios públicos, la cultura o la tecnología orientada a fines civiles como las comunicaciones, la reducción de las emisiones de CO2 o los avances médicos». Así, rechazan «la declaración como proyecto estratégico de cualquier industria que no vaya destinada a cubrir auténticas necesidades sociales. Los proyectos estratégicos de los ejecutivos y accionistas de Indra, de los directivos de la Cámara de Comercio y los empresarios del sector, no son nuestros proyectos estratégicos».
El manifiesto finalizó haciendo memoria: «Este mes de julio, cuando se cumplen 90 años del inicio de la Guerra Civil, y de los bombardeos que asolaron y ensangrentaron Asturies y Xixón entre 1936 y 1937 resulta especialmente grotesco que convirtamos una exhibición de aviones de combate en un espectáculo inocuo, sin ninguna relación con la guerra. ¿Alguien se imagina una celebración así sobre el cielo de Gernika?». «Frente a esta exhibición que busca identificar a la población con el rearme y el militarismo, reafirmamos nuestro compromiso con la cultura de paz, y con una economía al servicio del bienestar de los pueblos y la transición ecológica», se reclamó.

La Folixa pola Paz está organizada por la Coordinadora de ONGD del Principado de Asturias (CODOPA), Acción en Red Asturias, el Conseyu de Mocedá de Xixón y el Conseyu de la Mocedá del Principáu d’Asturies, grupo al que se sumó este año Ecoloxistes n’Aición. Además, hizo posible su desarrollo en esta edición Afayáivos, la Asociación de Vecinos de Cimavilla, Asturies con Palestina, Conceyu Abiertu pola Paz, El Garrapiellu, Milenta Muyeres y la Comunidad Saharaui Residente en Asturias (COSARA).