
POR LUIS MANUEL MADIEDO HONTAÑÓN, CATEDRÁTICO DE INSTITUTO Y ABOGADO
«Puede ser que Adrián Barbón haya llegado a la misma conclusión que Miguel Ángel Revilla, y no sabe como decírselo a su jefe, Pedro Sánchez, buscando un artilugio jurídico constitucional para intentar una regeneración absolutamente inaplazable»

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, se lanza a proponer una reforma de la vigente Constitución Española, limitada a los aspectos puramente políticos y dentro de este campo, de gran calado.
Resumiendo…
Plantea una elección directa a doble vuelta, en un modelo similar al francés, del presidente del Gobierno de España, y también de los presidentes de las comunidades autónomas y de los alcaldes.
Convertir el Senado en una verdadera cámara de representación territorial que, según él, pasaría por que ningún senador fuera elegido directamente por los ciudadanos, sino que todos fueran designados por los parlamentos autonómicos correspondientes, se supone que en la misma proporción vigente actualmente para todas las autonomías, al respecto de lo que no aclara nada.
Por último, propone limitar constitucionalmente los posibles mandatos de los presidentes del Gobierno de España, de las comunidades autónomas y también de los alcaldes de los grandes municipios. Tampoco aclara los municipios que se considerarían grandes a estos efectos, y plantea la posibilidad en todos estos casos de dos mandatos de cinco años como máximo.
Obviamente, al margen de interpretaciones técnicas que corresponderían a los catedráticos de derecho constitucional, esta propuesta tiene una lectura política, y más en la actual situación de España..
A todo ello, Pablo Iglesias, de Podemos, el que fue vicepresidente del Gobierno de España, manifiesta, en sus sistemas de divulgación, que todo esto es una propuesta republicana.
Por otro lado Miguel Ángel Revilla, presidente del PRC, ex presidente del Gobierno de Cantabria y amigo personal de Adrián Barbón, urge a convocar elecciones generales y mantiene que la actual situación política es insostenible.
Entonces, analizando el conjunto del escenario y la posición del presidente asturiano -que, no debemos olvidar, compromisos políticos aparte, tiene como principal responsabilidad defender y promover los intereses de los ciudadanos de Asturias-, cabría preguntarse si puede haber una segunda lectura.
Puede ser que Adrián Barbón haya llegado a la misma conclusión que Miguel Ángel Revilla, y no sabe como decírselo a su jefe, Pedro Sánchez, buscando un artilugio jurídico constitucional para intentar una regeneración absolutamente inaplazable.
Pedro Sánchez aparece amortizado como presidente del Gobierno de España. Todos los análisis que tengan como referencia el interés de este país y sus ciudadanos pasan por esa premisa.
La última palabra la dirán los electores, y cuanto antes, mejor.