El presidente del Principado insiste en que su Gobierno utilizará todas las vías políticas y jurídicas disponibles para poner fin al pago, y recalca que las bonificaciones existentes no bastan para compensar el gasto que genera; «se puede hacer más», afirma

Asturias está harta del peaje del Huerna. Nada nuevo bajo el sol, ¿no es cierto? Sí, desde luego… Al fin y al cabo, ese malestar es de sobra conocido, y lleva agravándose desde que, el 10 de noviembre de 2024, un masivo argayo cortase parte de la autopista AP-66. Desde entonces, las peticiones de derogación de la concesión otorgada a AUCALSA hasta 2050 se han ido sucediendo, acudiendo, incluso, a la vía judicial. Y, pese a la falta de avances tangibles, hay quienes se muestran confiados en una feliz resolución del problema. Entre ellos, Adrián Barbón. El mismo que este mismo jueves, aprovechando el acto de clausura de los XLVIII Cursos de La Granda, ha dado una suerte de puñetazo dialéctico en la mesa, expresando su confianza en que, a fin de cuentas, el final definitivo del polémico peaje está más cerca de lo imaginable.
«Estoy convencido de que, más pronto que tarde, vamos a acabar con el peaje», ha asegurado el presidente del Principado esta mañana, en declaraciones hechas a los medios, solo un día después de que la Unión de Consumidores de Asturias exigiese revisar la citada concesión, suscrita en los tiempos en que el ‘popular’ José María Aznar se hallaba al frente del Gobierno de la nación. Unas palabras, las de Barbón, que sintetizan ese creciente enfado social con la tasa a pagar por circular por la AP-66; máxime en un momento en que las secuelas del argayo aún fuerzan a usar el bypass trazado al efecto, y en que se suceden las obras para reparar deficiencias en la infraestructura, como las ejecutadas en el Negrón. De ahí que haya planteado que «los ciudadanos de Asturias estamos hartos de pagar el peaje; pero ya no es solo del peaje, es que, encima, pagamos y no recibimos el servicio por el que lo hacemos».
Llegados a este punto, es de justicia mencionar la existencia de bonificaciones para paliar, en cierto modo, el impacto económico del peaje, y el dirigente asturiano se ha referido a ellas, pero sin desterrar su convicción de que «se puede hacer más». De todos modos, nada de lo anterior significa que las vías de interlocución con el Ejecutivo central estén cerradas; todo lo contrario, en realidad. A ese respecto, Barbón ha concedido que los contactos entre ambas Administraciones son «permanentes», tanto en lo referente al Huerna como a otras cuestiones igualmente sensibles, como la esperada llegada de los nuevos trenes de Cercanías. No sorprende, pues, que el presidente del Principado haya puesto el, foco en el acuerdo alcanzado con el Ministerio de Transportes para mantener la gratuidad del servicio de Cercanías hasta la llegada de los convoyes comprometidos , una prebenda compartida con Cantabria y que es fruto del escándalo de aquellas composiciones de ancho métrico que, como se descubrió en 2023, no cabían en los túneles.