La Asociación ‘Evaristo San Miguel’ ha solicitado una reunión con Nuria Bravo, edil de Seguridad Ciudadana, para abordar la cuestión con carácter urgente; «es una irresponsabilidad absoluta que no se haga el trabajo que se tiene que hacer», critican

Es algo más que dos coches lo que las llamas calcinaron este jueves en El Polígono de Pumarín. También han ‘quemado’ los últimos resquicios de paciencia que les quedaban los habitantes de dicho barrio. Hartos de no ver soluciones efectivas al enquistado problema de los vehículos abandonados -condición a la que pertenecía uno de los afectados por el incendio declarado en la calle Puerto de Cerredo-, los directivos de la Asociación Vecinal ‘Evaristo San Miguel’ han dado un puñetazo sobre la mesa, han solicitado una reunión inmediata con la concejala de Seguridad Ciudadana, la forista Nuria Bravo… Y, de paso, han lanzado una advertencia directa: si esa reunión no llega a materializarse, o si no se detecta una voluntad clara de adoptar soluciones, a la vuelta del parón estival se convocarán movilizaciones ciudadanas ante la Casa Consistorial.
«Esto es insostenible, y lo tenemos claro; si no se nos atiende, después del verano hablaremos con los vecinos, cogeremos un silbato y nos plantaremos delante del Ayuntamiento», sentencia un airado Manuel Cañete, presidente de la entidad vecinal de El Polígono. Esta mañana trabó contacto con el edil de Movilidad, el también forista Pelayo Barcia, para hacerle partícipe de sus preocupaciones y, al mismo tiempo, abrir el canal que lleve hasta ese esperado encuentro con Bravo. Entre tanto, el malestar alrededor de la ‘zona cero’ del incendio continúa aumentando; en especial tras saberse que el segundo turismo destruido por las llamas sí era de uso cotidiano y, de hecho, servía a su dueño para desplazarse hacia y desde su puesto de trabajo. «Directamente, le han dejado sin coche, y todo por no hacer su trabajo; es una irresponsabilidad absoluta», acota Cañete.
Desde la Asociación insisten en que lo que reclaman no es la transformación masiva de vehículos en chatarra, ni muchísimo menos, sino la mera retirada de la calzada de aquellos en evidente estado de abandono, y su traslado al depósito de la grúa, o a otras dependencias habilitadas, para que ni ocupen plazas de aparcamiento, ni supongan un peligro para la seguridad. A ese respecto, en la Federación es considerado clave que el coche abandonado que ardió ayer estuviese siendo utilizado como alojamiento de circunstancia por una persona sin hogar -que, afortunadamente, resultó ilesa-, y que su interior luciese poblado de ropa, bolsas y otros enseres fáciles de prender. «Ahora mismo hay en Puerto de Cerredo cinco o seis coches con la ITV caducada desde hace años, sin moverse en mucho tiempo… Todo eso se tiene que poder comprobar y regular», demanda Cañete. Por lo que a ese turismo en servicio afectado se refiere, la ‘Evaristo San Miguel’ ha recomendado a su propietario que «no lo mueva; que le hagan el peritaje ahí y que, llegado el caso, demande al Ayuntamiento. Hay una responsabilidad de la Administración en todo esto, y alguien la tiene que asumir».