Tanto la izquierda como Vox critican la prohibición, al considerarla improvisada, totalmente desconectada desconectada de los problemas reales de la ciudad, y perjudicial para trabajadores, estudiantes y usuarios en general, sean infractores o no

Por regla general, los terremotos tienen una duración promedio de diez o quince segundos, y es francamente raro que superen los treinta. El seísmo que ayer jueves inició en Gijón el anuncio de la prohibición de que los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) transiten por el centro, aplicable a partir del 1 de junio, lleva un día entero agitando la ciudad… Y, lejos de debilitarse, sigue cobrando intensidad. A lo largo de este viernes la totalidad de las fuerzas que integran la oposición política municipal han trazado sus respectivas posturas sobre el polémico asunto. Y, pese a los lógicos matices y a los abismos ideológicos que separan a algunas de ellas de otras, todas coinciden en un punto: la decisión, tomada por la Concejalía de Tráfico, promete ser no solo ineficaz para resolver los problemas que general los patinetes eléctricos, al limitarse a un área tan concreta y reducida de la urbe, sino también profundamente discriminatoria, toda vez que perjudicará por igual a usuarios particulares y a repartidores, a trabajadores y a estudiantes, a infractores o no. Sin excepciones, por ahora. Afectando a todos por igual.
«Improvisación» e «irresponsabilidad» son los dos primeros sustantivos que pronunciaba esta mañana Olaya Suárez, portavoz de Podemos Xixón, al ser consultada sobre el particular. Para ella, es evidente que, «en lugar de regular para adaptarse a la realidad actual, lo fácil es criminalizar un medio de transporte más limpio y menos ruidoso y, así, seguir funcionando con la ordenanza de transporte de hace veinticuatro años», una manera de proceder acorde, a juicio de su partido, con la estrategia seguida por el área que lidera el edil forista Pelayo Barcia durante todo este mandato. Sin embargo, a juicio de Suárez hay una segunda dimensión, más perversa: la del efecto ‘cortina de humo’. «Llama la atención la frivolidad del concejal hablando de accidentes provocados por patinetes, y desviando el foco de la mayoría de accidentes graves, provocados por coches, que se han convertido en algo habitual», afeaba hoy. De ahí que recordando que, en aras de lograr una adecuada convivencia y un sostén medioambiental, «lo que hay que hacer es controlar el tráfico y que se cumplan las normas de circulación, cosa básica que no pasa en esta ciudad».
«Asistimos a una persecución contra un medio de movilidad sostenible que utilizan muchos jóvenes y muchos trabajadores de las empresas de reparto»
Javier Suárez Llana, portavoz de IU Xixón
Conocido por su buena sintonía con el partido anterior, Javier Suárez Llana, representante de Izquierda Unida (IU) en el Pleno gijonés, se expresaba en términos semejantes. «Limitar una restricción de este tipo a una sola zona de la ciudad es una improvisación que no resuelve nada y que, a nuestro juicio, carece de anclaje normativo», ha planteado, destacando un detalle extra: que la medida, en su fondo, resulta «profundamente discriminatoria». ¿Por qué? Pues porque constituye un ejercicio de «persecución» contra «un medio de movilidad sostenible que utilizan muchos jóvenes y muchos trabajadores de las empresas de reparto». A partir de ahí, los razonamientos lanzados por Suárez Llana coinciden, en buena medida, con los de Podemos: en caso de que se produzcan incumplimientos de la normativa, «lo que hace falta es sensibilización y control por parte de la Policía Local». Ahora bien, para IU el problema de la movilidad «no está en los patinetes eléctricos, sino en los coches, que son los que causan los accidentes; y, ante esto, el Gobierno no ha adoptado ni una sola medida en este mandato».
Los dos partidos anteriores son solo dos de los tres pilares de una oposición de izquierdas que, en el Ayuntamiento, encabeza el PSOE. Y los socialistas se han revelado en consonancia con sus homólogos a la izquierda de su propio ideario. Para Constantino ‘Tino’ Vaquero, prohibir el uso de VMP en el casco céntrico de Gijón constituye «el fiel reflejo de las políticas de movilidad de este Gobierno local: regresivas y trasnochadas». Y es que, en opinión del concejal del PSOE, en acción emprendida por Barcia es una más en la cúspide de una pirámide que «va en contra de lo que debería ser la evolución natural de la ciudad, y que está ocurriendo en todas las urbes europeas, donde se camina hacia una movilidad sostenible, hacia medios de transportes menos contaminantes, hacia un menor uso del espacio público por el coche y hacia una ciudad más amable, paseable y ‘verde'». Una tónica internacional en la que, para los socialistas, los patinetes eléctricos juegan un papel crucial. «Han revolucionado la forma de desplazarse en el centro, han dado una nueva dimensión al reparto de mercancías, forman parte de una actividad económica importante, no contaminan, no generan ruido… Se han erigido en herramienta de movilidad de primer orden para muchos trabajadores y trabajadoras a los que, ahora, se penaliza», ha lamentado, al respecto, Vaquero. Finalmente, el edil ha adelantado que llevará el asunto al Pleno de junio, y «pedimos la convocatoria urgente del Consejo Sectorial de Movilidad».
«para Foro, no importa el interés de las iniciativas, ni los problemas reales de los gijoneses, sino únicamente quién presenta las propuestas; es una especie de ‘bienqueda’, pero mal hecho»
Sara Álvarez Rouco, portavoz de Vox Gijón
Hasta aquí, podría no sorprender demasiado que los tres partidos de izquierdas se muestren alineados en su rechazo al veto a los VMP. Pero es que hasta Vox ha cargado duramente contra el Ejecutivo gijonés por ello. En un comunicado remitido a los medios hace pocas horas, la portavoz de dicha formación, Sara Álvarez Rouco, resumía el sentido de la orden dictada por Barcia como «insuficiente, discriminatoria y perjudicial para numerosos trabajadores que utilizan estos medios de transporte en su actividad diaria». Incluso, oportunista, ya que, ha recordado Rouco, «hace poco más de un mes Vox propuso la elaboración de una ordenanza específica para regular el uso de los patinetes y otros VMP en toda la ciudad, iniciativa rechazada por el resto de grupos». De ahí que el que Foro y, más concretamente, Tráfico hayan decidido dar este paso en este preciso sorprenda. «Qué casualidad que se decida actuar ahora… Una vez más queda demostrado que, para Foro, no importa el interés de las iniciativas, ni los problemas reales de los gijoneses, sino únicamente quién presenta las propuestas», ha teorizado la edil, convencida de que lo que hay ahora entre manos «no responde a una planificación seria», sino que es «una especie de ‘bienqueda’, pero mal hecho». De ahí que en Vox se abogue por trazar una estrategia «global, homogénea y basada en criterios objetivos», que no se limite a «unas pocas calles», y que resuelva los «problemas de convivencia» de una forma «integral» y «eficaz».