Unas 250 personas, según testigos presenciales, participaron en una marcha en la que se volvió a exigir al Ayuntamiento que «aclare lo que hará», y que descarte toda reubicación en el barrio; «los ‘camellos’ vienen detrás», advierten los organizadores

No fue el de ayer el mejor día imaginable para protestar en las calles. Desde luego, no viendo la persistente lluvia que marcó la jornada -gran tromba a media tarde incluida-. Quizá por eso la cuarta manifestación convocada en La Calzada por aquella porción de los vecinos contraria a una posible reubicación en el barrio de los usuarios del Albergue Covadonga cosechó una participación menor de la conseguida el jueves anterior, y mucho más reducida de lo esperado por sus organizadores. Si el 20 de agosto las cifras oscilaron entre 350 y 400 asistentes, según testigos presenciales -elevadas a 900 o 1.000, en palabras de los convocantes-, ayer quienes presenciaron desde las aceras el paso de la comitiva contabilizaron no más de 250 críticos -cantidad confirmada por la Policía Nacional-, en cuyas manos pancartas y carteles competían con los paraguas abiertos para protegerse del agua. Lo que no cambió fue ni el mensaje -un rechazo frontal a que los ocupantes del Albergue sean provisionalmente instalados en la Casa del Mar, y atendidos en el local que la Fundación ‘Mar de Niebla’ abrirá en La Calzada en septiembre, por temor a una degradación de la zona-, ni el tono, ni la exigencia de claridad por parte del Ayuntamiento.
«El que lo quiera ver, simplemente tiene que pasarse por la calle El Comercio, y ver lo que hay en el Albergue a todas horas, y a los que viven bajo el viaducto de Carlos Marx», apuntaban, instantes antes de iniciarse la marcha, representantes de los convocantes consultados por este diario, agrupados dentro de la autodenominada ‘Asociación de Vecinos de la Zona Oeste de Gijón’, cuya existencia, aún sin formalizar, sigue siendo nominal. La convicción de esta agrupación es que un hipotético realojo temporal en la Casa del Mar -que el Ejecutivo gijonés, pese a la creciente crispación social, todavía ni ha confirmado, ni tampoco desmentido– convertiría los alrededores en un foco de insalubridad, de drogadicción y de delincuencia. Ese teórico problema, opinan, se agravaría si echa a andar el proyecto de comedor social que ‘Mar de Niebla’ pretende activar en un local entre las calles Belice y Guatemala –el mismo que fue vandalizado en junio-. Y a todo ello añaden una supuesta utilización del futuro albergue de peregrinos y juvenil en el edificio Vicasa como alojamiento para menores extranjeros no acompañados, que consta en parte alguna. Es más, el equipamiento ni siquiera ha entrado en servicio.
«La gente del Albergue tiene problemas que hay que tratar, pero debería estar encerrada, porque vienen los ‘camellos’ detrás, más nuestros propios ‘camellos'»

Más allá de una posible intencionalidad política en tales especulaciones –tanto la Asociación Vecinal ‘Alfonso Camín’, como la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV), ya han advertido de un uso interesado de la preocupación de los lugareños por parte de fuerzas de extrema derecha-, en el fondo de los mensajes lanzados ayer se halla la falta de concreción demostrada hasta el momento por el Gobierno gijonés, encabezado por la alcaldesa, la ‘forista’ Carmen Moriyón, y con el edil del PP Guzmán Pendás como titular de Servicios Sociales. Desde que, a finales del año pasado, la regidora cediese a las protestas de ciertos vecinos de El Natahoyo y descartase reubicar a los usuarios del Albergue en el antiguo Hogar de San José, el destino de esas personas está en entredicho, sin que se haya definido cuándo, a dónde y de qué manera se les instalará hasta que finalice la rehabilitación del Covadonga, que se espera que dure dos años. Así las cosas, a lo que los organizadores de la protesta se aferran es a la propuesta, acordada por la Junta de Gobierno Local, para que las plantas cuarta y quinta de la Casa del Mar se empleen como centro de atención social integral y, cierto, posible alojamiento temporal. Esa opción todavía no se ha cerrado, aunque los críticos la dan por hecha.
«Queremos que el Ayuntamiento rectifique lo que está encima de la mesa», sentencian los convocantes. De no ocurrir tal cosa, advierten, «estaremos movilizándonos hasta mayo de 2027; les haremos una campaña muy bonita, y veremos si podemos atacarles legalmente». Para ellos tampoco serían admisibles soluciones intermedias, como un empleo de la Casa del Mar combinado con una potenciación de los servicios sociales, y un refuerzo de la presencia policial en la zona, para prevenir actos incívicos. «No nos vale; son promesas que se lleva el viento, y no queremos delitos, ‘camellos’, atracos a diario, navajazos y todo lo que trae esa gente«. Esa ‘gente’ son las personas en situación de vulnerabilidad a las que se da asistencia en el Albergue; las mismas que, para el bloque crítico, «tienen problemas que hay que tratar, pero deberían estar encerrados, porque vienen los ‘camellos’ detrás, más nuestros propios ‘camellos'». Aparte, recalcan, es llamativo que «son las mujeres las que llevan la voz cantante; ellas defienden a sus hijos, su familia y su casa a muerte, y no van a dejar de hacerlo hasta que se nos haga caso».
«Que el Ayuntamiento se atenga a las consecuencias si no hay un cambio de rumbo. Tenemos por delante meses muy bonitos hasta las elecciones»

Ya se ha mencionado en varias ocasiones que este movimiento -que sus impulsores afirman que es ajeno a «cualquier partido político»– se ha topado con el rechazo frontal de la FAV y de la ‘Alfonso Camín’, que ven en él un tono marcadamente discriminatorio, desconectado del «espíritu solidario tradicional de un barrio obrero como es La Calzada», y conectado con los discursos de la extrema derecha. Incluso fuentes cercanas a ambos colectivos, consultadas por miGijón, han alertado de la creación de perfiles falsos en redes sociales para apoyar las reivindicaciones y, de paso, atacar a quienes las cuestionan. Pues bien, los críticos también se pronunciaron ayer palabras contra esa misma Asociación Vecinal ‘Alfonso Camín’, a la que acusan de amenazar y provocar. «Nos están haciendo una ‘guerra sucia’: nos insultan, nos arrancan los carteles, hacen pintadas en el suelo…», aseguran. A mayores, acusan a la ‘Alfonso Camín’ de «no haber demostrado receptividad» para reunirse con ellos, un punto que no ha podido ser confirmado.
En todo caso, en esa ‘Asociación de Vecinos de la Zona Oeste de Gijón’ están decididos a «no dejarnos amedrentar; nuestra protestas son pacíficas, pero si entramos en esa dinámica, esto se convertirá en otra cosa que no queremos». Y concluyen con una amenaza directa al Ayuntamiento: que «se atenga a las consecuencias si no hay un cambio de rumbo. Tenemos por delante meses muy bonitos hasta las elecciones».