
Por Marcelino Llopis Pons
«Una agresión evitada vale mucho más que una agresión perfectamente documentada. Pigafetta hizo una magnífica crónica (…) Hoy muy pocos recuerdan al cronista. Y dentro de unos minutos, tampoco nadie recordará tu vídeo viral»
Antonio de Pigafetta fue el cronista de la expedición de Magallanes y Elcano, la primera en circunnavegar la Tierra. Durante más de tres años anotó en su diario cuanto sucedía a bordo. Gracias a él conocemos con detalle las aventuras, las penalidades y los descubrimientos de una de las mayores gestas de la historia.
Cinco siglos después, el impulso de dejar constancia de cuanto vivimos sigue tan vivo como entonces. Pigafetta disponía de un cuaderno y una pluma. Nosotros, de teléfonos móviles capaces de grabar con una calidad… de muchos Ks.
Y basta con que ocurra algo fuera de lo común para que desenfundemos el móvil más rápido de lo que Billy el Niño desenfundaba su revólver.
El problema aparece cuando lo extraordinario es una desgracia. O una agresión. Entonces, algunos vuelven a sacar el móvil. No para llamar al 112. No para ayudar a la víctima. Ni siquiera para lanzárselo al agresor —lo sé, ya no tenemos un Nokia 321—. Lo importante es conseguir el vídeo.
No me malinterpreten. Grabar puede ser útil. Muchas veces esas imágenes sirven para identificar al agresor o como prueba ante un juez. Pero, si antes de pulsar el botón de grabar puedes evitar la agresión, proteger a la víctima o simplemente avisar a los servicios de emergencia, eso siempre tendrá mucho más valor que cualquier vídeo viral, condenado a perderse en los reels infinitos como lágrimas en la lluvia.
Una agresión evitada vale mucho más que una agresión perfectamente documentada.
Pigafetta hizo una magnífica crónica porque vivió aquella expedición y formó parte de ella. Paradójicamente, hoy muy pocos recuerdan al cronista. Y dentro de unos minutos, tampoco nadie recordará tu vídeo viral.
La diferencia es que Pigafetta dejó constancia de una hazaña de la que formó parte. Tú, si pudiendo ayudar decidiste limitarte a grabar, solo habrás dejado constancia de tu falta de humanidad.