La falta de interés del sector gijonés es tan evidente que la organización ha tenido que salir a buscar negocios fuera de Xixón para rellenar las casetas


Llega de nuevo esa época del año en la que el espacio público de Xixón se empaqueta y se entrega a la gestión privada bajo el rimbombante paraguas del «Paseo Gastro». La alianza entre la siempre «transparente» Divertia, la patronal Otea —tan «sensible» habitualmente con las dificultades del pequeño chigre— y promotores privados vuelve a ocupar lugares emblemáticos de la ciudad para vender un formato que dista mucho de ser el escaparate que nos pretenden colocar desde medios e instituciones.
La primera pregunta que debemos hacernos es simple: ¿qué necesidad tiene Xixón de este montaje? Nuestra ciudad ya presume, por mérito propio, de una hostelería viva, plural, variada y de una calidad incontestable. Tenemos terrazas de todo tipo, adaptadas a todos los gustos y bolsillos, distribuidas por cada barrio. Duplicar esa oferta ocupando plazas públicas no aporta nada nuevo; al contrario, resta valor al tejido hostelero real que sostiene la economía local los 365 días del año.
Si analizamos las cifras de esta tercera edición, la narrativa del «éxito rotundo» se cae por su propio peso. En una ciudad con más de 2.000 negocios de hostelería, que apenas 27 establecimientos locales hayan decidido participar representa un porcentaje irrisorio de poco más del 1%. La falta de interés del sector gijonés es tan evidente que la organización ha tenido que salir a buscar negocios fuera de Xixón para rellenar las casetas. La experiencia que se le ofrece a la ciudadanía deja al descubierto las contradicciones de este modelo:
Precios inflados y pérdida de calidad: Consumiciones a precios superiores a los de cualquier chigre tradicional, servidas en vasos de plástico y con baños reducidos a contenedores en mitad de la plaza. ¿Es este el listón de la «hostelería premium»?
Privilegios y doble rasero normativo: Mientras al bar de barrio se le exige un cumplimiento estricto de las ordenanzas, las terrazas de este evento lucen publicidad sin las restricciones habituales que soporta el resto del sector.
Privatización del espacio común: Se enajena la vía pública en pleno verano para beneficiar a unos pocos intermediarios, dando la espalda a los negocios que mantienen vivas las calles todo el año.
Xixón no necesita «cutre gastros» ni inventos efímeros que mercantilizan nuestras plazas. La gastronomía diversa y de calidad ya está en las calles, en los chigres y en las terrazas de siempre. Es hora de dejar de premiar el chiringuito privado y empezar a apoyar, de verdad, a la hostelería local.
Félix Marcos es hostelero y portavoz de la plataforma Hostelería Con Conciencia
Este señor, ¿ opina lo mismo de la hostelería de la Semana Negra ?
El paseo de Begoña está hecho una mierda. En menos de dos años necesita una reforma a fondo. Las conexiones empresas eventos, de proveedores, determinado empresariado de hostelería con DIVERTIA requieren de una investigación independiente. Viene de lejos.
La hostelería de la Semana Negra por lo que sea nunca molesto, y la de la Feria de Muestras tampoco…. pero claro no las «creo» la derechona
No puedo estar más desacuerdo con el autor. Muy buen análisis, felicidades por un artículo redondo.
Pili confundes cosas, la Semana Negra si lo podrías comparar al paseo gastro, y la Semana Negra ha sido criticada por muuucha gente. Ahora la Feria de Muestras es otro asunto, a parte de q es un evento decano en Gijón, no un evento creado para contentar a Otea pq han multiplicado sin ton, ni son las fiestas y las permiten sin limite. Divertia como siempre haciendo amigos allí donde pase, odiada en el Llano, La Arena, Begoña, Cimadevilla …
jose antonio, pasa similar con la plaza 3 de Abril en el Llano, de llenarla de eventos, está llena de mugre, peajosa, destrozada. Por donde pasa divertia o alguno de sus secuaces (Otea o las asociaciones de vecinos), arrasan con todo y fastidian al vecino.